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Guías

Equipo · 3 min de lectura

Cómo limpiar y guardar tu equipo

Un arma limpia falla menos y dura más, y un arma bien guardada no le hace daño a nadie. Nada de esto es complicado: se trata de hacerlo siempre igual.

Primero, seguridad

  1. Sacá el cargador.
  2. Abrí la acción y verificá, con la vista y con el dedo, que la recámara esté vacía.
  3. Sacá toda la munición de la mesa y del cuarto donde vas a limpiar.
  4. Trabajá en un lugar ventilado, con guantes de nitrilo y lentes: los resortes saltan y el solvente salpica.

Qué necesitás

  • Baqueta o cordón de limpieza del calibre de tu arma.
  • Cepillo de cerdas de bronce o de nylon, del mismo calibre.
  • Parches de algodón y un paño que no suelte pelusa.
  • Solvente para el cañón y un lubricante o aceite para armas.
  • Un cepillo de dientes viejo para las ranuras y los rincones.

Paso a paso

  1. Desarmá sólo lo que el manual del fabricante llama desarme de campo. Lo demás es trabajo de armero.
  2. Pasá un parche con solvente por el cañón, de la recámara hacia la boca cuando el arma lo permita, y dejalo actuar unos minutos.
  3. Pasá el cepillo varias veces, siempre en la misma dirección.
  4. Seguí con parches secos hasta que salgan limpios.
  5. Limpiá la corredera o el cerrojo, los rieles y la cara del cerrojo con el cepillo y el paño.
  6. Lubricá poco: una gota donde hay metal contra metal. El aceite de más junta polvo y residuo.
  7. Armá de nuevo y comprobá que funcione, descargada y apuntando a una dirección segura.

Después de cada práctica es lo prudente. Si el arma pasó mucho tiempo guardada, revisala igual: la humedad hace su trabajo aunque no la usés.

La óptica, aparte

  • Primero quitá el polvo con una perilla de aire o una brocha suave; frotar con arena encima raya el vidrio.
  • Después, limpiador de lentes y un paño de microfibra. Nunca solvente de cañón en una lente.
  • Revisá que las monturas sigan firmes, con el apriete que indica el fabricante.

Cómo guardarla

  • Descargada, y la munición guardada aparte.
  • Bajo llave: una caja fuerte, un gabinete con cerradura o, al menos, un candado de gatillo o de cable.
  • Fuera del alcance de menores y de cualquier persona que no deba tener acceso.
  • Lejos de la humedad. En época de lluvia, bolsitas de sílica gel o un deshumidificador dentro del gabinete ayudan a evitar el óxido. Un estuche de espuma húmedo por semanas hace más daño que bien.
  • Tus documentos del arma en un lugar seguro, separado del arma, con una copia.

Si tenés dudas sobre obligaciones legales de resguardo o de traslado, consultá con la DIGECAM.

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Esta guía es informativa. No sustituye asesoría legal ni ningún trámite ante la DIGECAM.

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